¿Alguna vez has sentido que estás siempre esperando que pase la próxima gran cosa y a veces te olvidas de disfrutar de la vida diaria? Un ejemplo: ¿cuántas veces has soñado con volver a Cuba y hablar todos los días con tus seres queridos? La verdad es que sobre todo este año las cosas son complicadas, pero aún así puedes mantenerte en contacto con ellos y disfrutar de la conexión que sientes a través de una llamada telefónica o de una videollamada o de un mensaje de texto… Ya que estamos en ese tema, no olvides que esta semana puedes sorprender a tus seres queridos con una recarga con bonos extra, ya que la promoción de Cubacel está de vuelta hasta el 26 de septiembre:

Es cierto que algunos días el mundo se siente como un lugar especialmente difícil y nos encontramos atascados en la preocupación, la incertidumbre y la inquietud. Pero podemos cambiar la perspectiva y decidir disfrutar de las pequeñas cosas y ver los retos como ladrillos que usamos para construir una versión mejor y más fuerte de nosotros mismos. ¿Cómo podemos hacer eso? A continuación, algunas sugerencias que los expertos recomiendan:

Ríete más

En un artículo para MindBodyGreen.com, la instructora de yoga Dani Marie Robinson señaló la importancia de buscar la risa en tu día, ya sea enviando un mensaje de texto a un amigo que te haga reír, o incluso mirando a tu comediante favorito en YouTube. “Es imposible sentir la carga agobiante de las emociones negativas mientras uno está absorto en la risa”, escribió Robinson. “Le da a la mente y al cuerpo un muy necesario reinicio y nos obliga a entrar en el momento. Es edificante, energizante y extrañamente calmante al mismo tiempo.”

Sé caprichoso; piensa como un niño

Recuerda las cosas que te hacían feliz cuando eras joven, como correr bajo la lluvia, oler flores frescas, jugar juegos divertidos y ser despreocupado. Los niños se deleitan y disfrutan de los simples placeres de la vida. Deberíamos esforzarnos por hacer lo mismo.

Deja de intentar ser feliz

La felicidad no es algo que se pueda perseguir. Es algo que te debes permitir. Es probable que esto sorprenda a mucha gente, pero la felicidad no es algo que uno pueda entrenar. La felicidad es el estado natural. Eso significa que volverás a ella por tu cuenta si permites que los otros sentimientos que quieres vivir surjan, se sientan, se procesen y no los resistas. Cuanto menos te resistas a tu infelicidad, más feliz serás. A menudo es el hecho de intentar con demasiada fuerza sentirse de una cierta forma lo que nos lleva al fracaso.

Agradece y concéntrate en lo que tienes

Tendemos a mirar nuestras vidas en comparación con las de los demás, lo que puede conducir a duras autoevaluaciones. Incluso pensamos que somos estúpidos porque a duras penas aprobamos un examen y no sacamos una puntuación perfecta como nuestro compañero de clase, el genio, o pensamos que somos pobres porque sólo vivimos en una casa de tamaño moderado y no en una mansión como la de nuestro vecino millonario. Nunca permitas que las comparaciones te atormenten, ni pienses que tu vida tiene menos valor. Más bien, utilízalo como motivación positiva para hacerlo mejor. Y sé agradecido por haber pasado la prueba y por tu casa modesta, llena de risas.